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Acerca de la hegemonía neoliberal y la muerte del arte

 

Por Fernando Bustos

 

 

1- El mundo cambió: Preeminencia de la lógica económica

 

 

Tomas Abraham dice en su libro La Empresa de Vivir (y yo coincido) que el mundo cambió en 1989... Y sitúa la caída del muro de Berlín y La Tablada como dos puntos cardinales de esta mutación histórica. Y si bien la historia siempre es algo mas parecido a un proceso existen los puntos de inflexión. En 1789 fue la caída de la bastilla. 200 años después podemos situar otro corte histórico. Y uno de los cambios fundamentales fue el comienzo de la  preeminencia de  la lógica económica. A partir de ese momento la economía fue impuesta como instancia cultural. La economía dejó de ser solamente una disciplina mas de estudio entre tantas. Se constituyó por su dispersión en el espacio cultural y pasó a tener una pretensión filosófica. Se entiende por esto su deseo de ocupar un lugar fundante.

Los economistas fueron los protagonistas de la escena pública de la década del 90. Los diagnósticos eran de ellos, las terapias también.

La Racionalidad económica pasó a ocupar todas las áreas, generando reglas de comprensión, una inteligibilidad que se pretende coherente,  una grilla lexical que se abate sobre el mundo, una producción de un saber autorizado y sostenido por un orden discursivo que lo legitima a través de instituciones de variado tipo,  una práctica social que se interpreta a sí misma en nombre de una verdad que invoca un orden. La racionalidad es una interpretación elaborada de la percepción social, de la circulación de símbolos culturales, de nuestras vivencias, de nuestro lugar en el mundo, de nuestros deseos encontrados y fugitivos. Interpretación que cambia de modelos, pueden ser biológicos, cibernéticos, comunicacionales, y que a aquí invocamos como económicos porque han sido lanzados a nuestro mundo con una hegemonía sin par.

El destino es inexorable y los economistas culturales han presentado la racionalidad económica a la percepción social con el mismo grado de inexorabilidad.

 

2- La muerte de la política y otras muertes:

 

La racionalidad económica paralizó la palabra política. Ha habido una cierta muerte de la política dice Abraham en su libro. Y yo creo que la muerte de la política es una de las tantas muertes acaecidas directa o indirectamente en estos tiempos merced a la racionalidad económica. Muertes reales; solamente pensemos en el crimen de la desnutrición infantil en nuestro país, y muertes simbólicas que por ser simbólicas no son menos dramáticas. Muertes que están conectadas entre sí.

Esta preeminencia cultural de la economía ha traído sus consecuencias: sociedades donde priva el individualismo a ultranza y el sálvese quien pueda. En el marco de estas sociedades escindidas se ha dado un regreso al estado de guerra de todos contra todos (Hobbes: "el hombre es el lobo del hombre" Leviatán). La perdida de la noción de lealtad y de todos los valores éticos que hacen a la solidaridad vuelve imposible la unión de los individuos para defender sus intereses comunes y crear sujetos sociales que los representen en sus luchas. Esto también se ve claramente en el nivel micro de las sociedades. No hace falta hurgar demasiado para encontrar que en el marco de esta perdida de valores básicos que hacen a la convivencia cada vez es más difícil encontrar lealtad en el amor, las amistades y en todas las relaciones humanas. Estas son otras victimas de la racionalidad impuesta por el neoliberalismo. En medio de estas relaciones lights donde priva la acción instrumental y no la acción comunicativa real siempre se termina en un juego perverso donde lo único que interesa es imponer el dominio sobre el otro. La imposibilidad de lograr comunicación real entre las personas crea sociedades inseguras y enfermas de paranoia (muchas veces causadas por situaciones reales y otras veces ficticias o agrandadas por los medios). Estas sociedades son caldo de cultivo para todo tipo de soluciones autoritarias, tengan estas una cubierta democrática o no. La perversidad de este círculo vicioso es tal que abarca todas las áreas y sin darnos cuenta todos terminamos hasta inconscientemente teniendo conductas funcionales al sistema. La primacía de las lógicas del neoliberalismo impuestas desde hace alrededor de 25 años a esta parte ha causado un trastorno de todos los sistemas de valores. Esta preeminencia de lo económico ha sido marcada y muchas veces fatídica en todas las áreas. Solamente es viable y razonable todo lo que produzca ganancia, en los términos que fuera. El estado adquirió la lógica de la empresa privada, donde lo único importante es lo lucrativo. Esferas que usualmente daban perdida económica pero trataban de establecer un bienestar mínimo en las poblaciones como la educación, la salud, el derecho a la subsistencia han sido abandonadas por la orbita estatal. La sociedad civil por su parte se vuelve cada vez mas anómica y siente que la política es una mala palabra, muy lejos de su realidad individual y hace que la participación sea cada vez más escasa y el desinterés se vuelva un mal generalizado. Los medios de comunicación merecen un párrafo al respecto: son fundamentales como creadores de la realidad, lo que no esta en la televisión no existe. Muchas veces distraen a la opinión pública con temas no relevantes, otras veces imponen una agenda de discusión poco ligada a la realidad. La opinión critica real no tiene lugar en los medios. Las pocas voces lúcidas y críticas se ven condenadas al ostracismo mediático y a buscar medios alternativos de difusión de sus ideas. Pero se ven apabullados por el poder y la parafernalia del espectáculo de los medios dominantes.

 

3- La muerte del arte en un mundo hegemonizado por el discurso neoliberal:

 

Y aquí, dentro de todas las muertes ilustres enumeradas anteriormente (la salud, la educación, la seguridad publica, la política, la democracia, la solidaridad, la amistad, el amor, y sigue la lista) nos acercamos a un tema que como artistas e intelectuales nos interesa: la muerte del arte y de la cultura en el ámbito de la hegemonía neoliberal.

Si el arte sigue las leyes del mercado y solamente es valioso lo que vende nos quedamos sin arte. Como músico de rock que soy pienso que desde esta lógica discos brillantes pero nada comerciales como Sargent Pepper de los Beatles o El lado oscuro de la Luna de Pink Floyd nunca habrían sido editados. Es así que el sistema funciona de un modo perverso, descartando todo lo ambicioso o innovador y apoyando lo que sea fácilmente vendible y porque no decirlo fácilmente descartable. Un artista real es único, no se puede fabricar. Y también por eso es más difícil de manejar. Es mucho más fácil crear otro Mambrú que un nuevo Spinetta.

Y es así que muchos artistas talentosos de aquí y de otras partes del mundo (pero creo que esto se da mas en los países del tercer mundo, perdón por lo setentista del termino) yacen olvidados y desconocidos para el gran público, impulsados a un destino de frustración donde deben elegir transar y componer o cantar para lo que quiere la gente o sucumbir a la oscuridad de los olvidados.

Marx, en unos manuscritos escritos allá por 1840 hablaba del poder pervertidor del dinero y cito: El dinero es el cortesano universal. Máxima potencia de perversión, que hace que las verdaderas vocaciones se vuelvan falsas, porque no pueden realizarse... y de las falsas vocaciones, de las presunciones vanas, verdaderas vocaciones, porque pueden realizarse y apreciarse... Si soy feo, pero puedo comprarme la mas bella de las mujeres, ya no soy feo, porque puedo lo que los bellos pueden. El dinero suprime mi fealdad. Si soy deshonesto pero tengo dinero, la veneración del dinero me libera de mi deshonestidad, el bien que poseo hará de mí alguien bueno.

       La tan arraigada cultura del éxito donde el gran hombre de hoy es rico, famoso y campeón. Un triunfador. Si tengo éxito, vendo muchos discos y estoy en los medios de comunicación toda la gente cree que soy talentoso, aunque desafine, o sea copia de copia, o jamás haya podido rimar dos palabras coherentes en una canción.

Y quien va a ser el lindo y triunfador de nuestra película?? Quien decida el ejecutivo de una multinacional que entiende que a fin de año necesita cerrar el balance con ganancias para conservar su puesto y que por lo tanto no va arriesgar un céntimo en algo nuevo que no asegure un éxito fácil. Y ahí comienza a funcionar la fabrica de hits, con sus arregladores, productores artísticos, asesores de imagen, toda la academia Coca Cola junta de Operación Triunfo. Y le vuelven a vender a la gente 10 veces el mismo tema, con un pequeño retoque en letra y melodía, pero que se venderá fácilmente, y lo vuelven a vender cada 5 años porque básicamente es el mismo. Y también juegan un papel fundamental los ya citados medios de manipulación?? como radios, revistas, TV y demás. Lo que este allí venderá, lo que no entre en ese circuito no existe.

Convenzámonos, amigos artistas y creadores de toda índole. El verdadero creador y artista es el empresario, el manager, el director artístico. No importa que en su juventud nunca haya podido pegar dos acordes en la guitarra. Él es el inventor de artistas, el líder, el que orienta su saber hacia la eficacia, el que sabe como vender a un artista. Él es quien decide quien vende y quien no, ya sea dirigiendo una discográfica, una radio o un canal de TV. No mas horas practicando aburridos Ej. de digitación o vocalización, compañeros músicos. Empecemos a estudiar administración de empresas y nos volveremos verdaderamente creativos.

Quizás algunos pueden encontrar alguna dosis de resentimiento en mis palabras. Tal vez nunca gane un disco de oro,  y me llene de dinero gracias a la música. Pues les tengo que decir que tienen razón. Los economistas culturales y sus derivados ubican al intelectual y en este caso artista  que denuncia en  la categoría de parásitos resentidos al abrigo de la competencia. Tal vez tengan razón.

 

4- Función del artista como intelectual orgánico para la  creación de un nuevo imaginario y la consolidación de un discurso contrahegemónico: Otro mundo es posible (Foro Social Mundial)

 

 

      Todo este diagnóstico de situación puede parecer demasiado sombrío o pesimista. Es posible que el análisis de ciertos dispositivos en los que se  manifiesta el poder, que la exposición de forma hegemónicas que no parecen dejar resquicios, dejen una sensación de parálisis. Pero la   exposición de estos dispositivos tiene una función crítica al desmantelar los discursos de legitimación, la verdad que emite el poder para justificar su dominio.

En este sentido estamos en un punto en que necesitamos, desde las fuerzas progresistas,  superar la etapa critica para lograr emitir un discurso coherente que se pueda presentar como alternativa real al modelo dominante.

Y es así que  necesitamos aggiornar este discurso. Y cuando hablo de aggiornamiento me refiero no solo a los contenidos sino también a las formas.

    Desde la teoría política resulta evidente que algunas categorías         como la división de clases del marxismo clásico deben ser reformuladas. En qué clase social ubicamos al empleado (primer mundista) de una multinacional que es a la vez usuario, sujeto de explotación y también posiblemente tenga sus ahorros en capitales accionarios de esa misma empresa. A su vez el proletariado a dejado a menudo de ser sujeto de explotación para pasar a formar parte de una enorme masa de desocupados que ruegan por un empleo y su derecho a ser explotados. Toda esta situación ha decantado en una dilución notoria de los sujetos sociales. Y si bien hay muchos interesantes trabajos teóricos que dan cuenta de esto, cuando vamos a la praxis política nos damos cuenta que las fuerzas políticas de izquierda parecen quedadas en el tiempo y hasta fuera de la realidad. No solo en los contenidos de sus discursos, sino también en la forma de difundir sus ideas.

Y es aquí donde quiero llegar. No es progresista pensar en una vuelta atrás y tomar posiciones al estilo de los primeros socialistas utópicos, que durante la primera revolución industrial proponían romper las máquinas. El desarrollo de las fuerzas productivas, la base material, no tiene vuelta atrás. El tema es que hacemos con eso.

Los medios de comunicación han tenido un desarrollo sin precedentes en este ultimo siglo. Pues tratemos de utilizarlos. Peleemos los espacios mediáticos. No dejemos que Internet, formidable herramienta de difusión de ideas, se convierta en un shopping virtual. Es un mecanismo que puede llegar a generar formas asambleistitas y de democracia directa sin precedentes en la historia. Hablamos de la aldea global. Y nos tratan de imponer una dictadura global, enmascaradas en pseudo democracias vigiladas por el imperio. Pues la resistencia debe ser global también.  Y aquí es donde me parece interesante empezar a hablar de activismo cultural.

Al principio hablábamos del predominio cultural del neoliberalismo. Y es aquí donde artistas (músicos, diseñadores, artistas plásticos, actores, escritores y demás) tenemos mucho para dar.

El imperio actualmente se impone por las armas y también por el poder de los medios de comunicación. Como hemos dicho antes la industria cultural de Hollywood es una formidable maquina de propaganda.

Entonces que nuestra resistencia también sea creativa. A las armas del imperio no nos podemos imponer. Pero palabras como guerrilla cultural me parecen muy acertadas. Y hay mucha gente que tiene hambre de que no los manipulen mas y de escuchar algo nuevo. Poco a poco esta cambiando la ola. Pero seamos creativos. Que el discurso de izquierda no sea solamente un panfleto setentista.  Hagamos que este discurso se vuelva atractivo.

Y aquí una pequeña digresión. Los economistas culturales aparecen para el intelectual de izquierda como ideólogos y fetichistas que toman la apariencia como esencia.  Y desde aquí es que la izquierda siempre  ha despreciado a las formas. Es algo así como decir, estamos cansados de que nos vendan basura en un buen packaging. Nosotros nos importan nuestros contenidos y despreciamos el envoltorio.

Pero creo que en este sentido ha llegado el momento de aggiornarnos, compañeros. La capacidad de llegada que tiene una buena película, una buena canción, un buen libro, un buen afiche  es inmensurable. Mucho más que cualquier discurso político. Muchas veces se ha dicho una imagen vale mas que mil palabras. Y yo creo que es valido. Y ese es el desafío y la función del artista critico en estas difíciles circunstancias. Etapa dura para la humanidad, pero etapa fructífera para explotar nuestras neuronas y ser creativos. Los intelectuales pensando, y reformulando e intentando dar respuestas a los desafíos del momento. Y los artistas creando y haciendo que estas ideas se vuelvan atractivas y accesibles a la mayor cantidad de gente.

Todos juntos trabajando interdisciplinariamente para demostrar, como en la consigna que nos unió en el Foro Social Mundial:  Otro mundo es Posible!!!